lunes, 7 de mayo de 2012

COMENTARIO DE TEXTO: (Resuelto) Un viejo que leía novelas de amor.


Parece que estáis un poco cansados. Os animo a realizar un último esfuerzo, que ya queda poco.
Vamos a nuestro comentario. El texto es el que hemos visto en clase, el de la entrada anterior.

                                    

Resumen.
Antonio José Bolívar reflexiona tratando de ordenar sus pensamiento acerca de la caza de la tigrilla. Piensa tanto en ella que empieza a preguntarse si no será el miedo el que está haciendo su aparición. A propósito de la caza, recuerda a su compadre Nushiño, que le contaría una historia de los suhar y se marcharía, enfadado por su implicación en esta cacería de los blancos.
A continuación, un narrador omnisciente cuenta en 3ª persona los pormenores de los preparativos que hace  el viejo para la cacería, desde que protege los cartuchos hasta que se interna en la selva, en dirección al río, tras haber estudiado los movimientos del animal.

Tema. 
-  Antonio José Bolívar se prepara para la cacería: reflexiones y preparativos hasta adentrarse en la selva.
- Tensión y miedo previos a la caza: el respeto del cazador ante la inteligencia del animal.
(Os dejo estos dos. Por supuesto, son válidas otras apreciaciones o matices)

Organización de ideas.
El texto se divide claramente en dos partes:
- La primera parte la ocuparía toda la reflexión del protagonista, desarrollada un monólogo interior construido en 2ª persona, como un diálogo consigo mismo en el que Antonio José Bolívar se da cuenta de que su pensamiento está totalmente ocupado por la tigrilla, y esto le hace suponer que es debido al miedo. Este monólogo ocupa la mitad del texto, hasta ..."entrando por los resquicios de caña". 
Dentro de este monólogo se intercala una secuencia narrativa en la que aparece  Nushiño, su compadre, que le contaría una de las historias de los suhar y le mostraría su indiferencia, como castigo por servir a los blancos en una empresa indigna.

- La segunda parte es una secuencia descriptiva escrita en 3ª persona, en la que un narrador omnisciente describe con detalle los movimientos y preparativos que realiza el cazador para conocer a su presa hasta que elige el camino que debe seguir para cazarla. Se profundiza en la idea de gran respeto que siente el viejo hacia el animal y hacia la selva. Este fragmento ocuparía la segunda parte del texto, desde "Luego de beber varios tazones de café negro..." hasta el final.

Comentario crítico: 

 Este fragmento corresponde a la novela Un viejo que leía novelas de amor, del autor chileno Luis Sepúlveda. La biografía del autor es de gran relevancia para comprender su obra, pues se trata de un activista comprometido con la política social y ecológica, como ha demostrado con su lucha en Nicaragua, su trabajo en Greenpeace o el estudio que realizó con la Unesco del impacto de la civilización en la tribu de los suhar, en Ecuador. Este trabajo tiene un reflejo directo en la obra que nos ocupa. En esta novela se reflexiona sobre este y otros temas, como la poderosa naturaleza que rodea a los personajes y el distinto modo que estos tienen de relacionarse con ella. A partir de esta relación, se construyen sus caracteres y se tipifican. La obra tuvo una primera edición casi artesanal en Chile, en 1992, pero pronto se convertiría en su obra más conocida y la que le dio reconocimiento internacional, con millones de ejemplares vendidos.
En cuanto al fragmento en cuestión, observamos que aparecen recursos y técnicas tomadas de las innovaciones que aportaron a la literatura los grandes autores europeos y norteamericanos y que tanto influyeron en la literatura hispanoamericana, como Proust, James Joyce, Faulkner, Steinbeck, Hemingway, y tantos otros. Tuvieron su fiel reflejo y desarrollo en el boom de la novela hispanoamericana  de los años 60, pero esta obra pertenece a una etapa posterior. Si bien utiliza el monólogo reflexivo en 2ª persona como vía de introspección y profundización en las sensaciones, sentimientos y pensamientos cruzados del protagonista, no se duda en recurrir a la 3ª persona, al narrador omnisciente, para que nos ofrezca una visión distinta del momento, un contrapunto a esta perspectiva anterior. No hay mediación en el fragmento entre una y otra, simplemente se suceden, con la intención por parte del autor de dejar para el lector la tarea de ir identificando las narraciones. Esta tarea puede desarrollarse de forma fluida y sin demasiadas dificultades, ya que pronto nos acostumbramos a la lectura que nos propones Luis Sepúlveda. Esta fluidez y sencillez, una vez acostumbrados, creo que tiene como finalidad el que no nos desviemos de los temas principales. Es decir, si bien se incorporan innovaciones técnicas, el autor no quiere que nos perdamos en ellas, sino que sirvan para mostrar la complejidad de las sensaciones del personaje. Es un modo de destacar estas emociones, que son las que enriquecen el tema ecológico que subyace en esta historia.
Otro recurso que se emplea en este mismo sentido de subrayar la importancia del elemento natural y el modo en que el hombre debe enfrentarse a él con cierto grado de dignidad, es el modo en que son nombrados, tratados y descritos la selva y el animal. En este fragmento se centra sobre todo en la tigrilla, que es descrita como un ser inteligente, ansioso por apoderarse de sus víctimas, seres inferiores a ella, tan poderosa, tan sensual. Aparece así como una deidad, una diosa de la selva que la protege con la lluvia, con el color, con los sonidos. Una selva que no responde al viejo, le responde a ella. Son uno, la selva y la hembra poderosa, que es también, ya lo ha sido, la muerte para los hombres que han osado retarla sin respeto, ignorantes de tanto poder como ella encierra.
La conclusión que podemos extraer de este conjunto de elementos, de este modo de presentarnos el relato, de ese monólogo introspectivo en el que entramos con Antonio José Bolívar hasta en sus más hondos pensamientos, sus miedo y sus emociones, es que el autor ha encontrado el mejor vehículo para hacernos partícipes de ese respeto y esa admiración que el propio Bolívar siente por su presa. Tenemos que decantarnos y elegir cuál es el modo en que queremos mirar la escena: como el hombre blanco, egoísta, torpe, que no reconoce la grandeza que tiene delante ni siquiera en el momento en el que está a punto de destruirla, o en el del hombre que la teme y la respeta. Independientemente del resultado final, pues parece inevitable que estamos condenados a destruir aquello que nos asombra y nos admira cuando están por medio los intereses de los poderosos.
Ya es demasiado tarde para poder siquiera imaginar nuestra posición desde la perspectiva que adoptan los suhar, pero quizá todavía estamos a tiempo de corregir el gran daño causado a la Naturaleza, o tratar de preservar lo que queda como un tesoro que, a ver si lo entendemos de una vez, no es nuestro.



Bueno, lo he elaborado siguiendo un poco lo que hemos comentado en clase, por supuesto usando la idea magnífica de Juan Carlos sobre la diosa felina... espero que os sirva como ejemplo.
Recordad las otras preguntas:

4. Características del español de América y situación actual del español en el mundo.
5. La novela y el cuento hispanoamericanos en el siglo XX.


.... que ya queda poco,....

Y para cuando ya estéis más tranquilos, os subo este enlace a una página magnífica que he encontrado donde aparecen artículos de Sepúlveda y algo del estudio de los suhar, con fotografías de estos indígenas y de sus cabañas, que sirven para reconocer bastante bien algunas cosas que se describen en el libro. Es una página de un centro de Mataró, por lo que la introducción está en catalán, pero el resto está todo en castellano. Me ha parecido muy interesante. Os la dejo aqui:

  

        

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